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domingo, 15 de mayo de 2011

Cuatro locos en el monte.

Ayer estabamos en el paseo Sarasate, sin saber que hacer. A dos de mis amigos les entro la loca idea de subir a la noche al monte Ezkaba y entrar en el fuerte San Cristobal que esta en lo alto del monte. En aquel fuerte habian muerto 305 personas y estubieron prisioneras unas 2.500 personas, cuando en principio solo era una zona militar, pero termino siendo una prision, en la epoca de la gerra civil. Nos aterrorizaba la idea de subir a oscuras con solo un par de linternas, pero a la vez nos intrigaba. Estubimos cenando en casa de uno de los amigos y acia las 12:30 salimos de su casa en camino hacia el monte. Empezamos a subir y la luz de la luna nos iluminaba el camino bastante, incluso tubimos momentos donde no usabamos las linternas. Nos encontramos con matorrales, setos con pinchos, arboles gigantes, incluso nos cruzamos con algun que otro solitario coche. Despues de casi una hora y media de gran caminata llegamos al abandonado fuerte, hacia las 2:15 de la mañana. Dos de mis amigos llegaron muy cansados y se quedaron sentados al lado del fuerte, y un amigo y yo entramos adentro. Yo no habia entrado nunca, el encambio se sabia todo el fuerte como si de su casa se tratara. Aquello era increible. Con una sola linterna me enseño partes de aquel fuerte que hace unos años abandonaron y que parecía que se lo había comido el tiempo. Salas gigantes y otras pequeñas, pasadizos secretos de la anchura de una sola persona, sitios por donde era casi imposible pasar pero por las cuales la gente pasaba, carteles siniestros y simbolos extraños, graffitis y otros dibujos algo macabros. La temperatura hay dentro era mucho mejor que la de afuera, no corria aire y al estar entre paredes hacia algo menos de frio. Salimos del fuerte, con ganas de volver, planeando la vuelta con mas amigos y con mas tiempo. Empezamos a bajar de nuevo el monte, y vimos subir a dos coches, algo extraño la verdad, y por ello mismo nos escondimos entre los arboles, los cuatro con las capuchas, una mochila y tambien con la perra de uno de mis amigos que era bastante grande. Nos costo casi dos horas bajar. Fuimos por otro camino distinto al de la subida, y nos metimos mas a campo atrabes. Nos resbalamos, nos caimos, nos mojamos, nos embarramos, nos raspamos las piernas, nos tropezamos, nos enganchamos en las ramas y nos perdimos, pero todo valio la pena. Despues de pasar entre arboles, setos, engancharnos con ramas, tropezarnos con piedras, y pensar en bajar algo parecido a un gran acantilado, llegamos a Pamplona hacia las 4:20 de la mañana. Y si, sigo pensando que valio la pena.

2 comentarios:

  1. clarooo que sii! cuando repetimos?dioosss que motivacion! muahaha

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  2. cuando quieras ahora en veranico jajaja ;)

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